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En la actualidad las personas carecen de tiempo para poder relajarse y recrearse, ya que afirman no tener tiempo de nada; niños, jóvenes y adultos viven bajo estrés, pero ¿a qué se debe que nuestra sociedad viva bajo el estrés?
POR ANA LUCIÁ CASTILLO
El estrés ocurre cuando el paciente sobrepasa los límites de capacidad para realizar cierto trabajo. Muchas personas pueden relacionar el estrés con nerviosismo, ansiedad, depresión y tensión, y realmente esto no significa exactamente que el paciente sufra de este mal actual. “El estrés solo significa que uno sobrepasa los límites de trabajo o de capacidad en base a lo que uno puede realizar o en base a sus capacidades de trabajo o intelectuales”, afirma el médico Gustavo Adolfo Coronado Argüello.
La enfermedad es un estado psicosomático, lo cual quiere decir que el paciente que sufre de estrés va a comenzar a crear en su mente ciertos síntomas como molestias en el pecho y dolores de cabeza, que únicamente están en su imaginación, pero después pueden convertirse en algo orgánico y real, agrega Coronado.
Iliana Páez de Bethancourt, psicóloga clínica, define el estrés como: “Una respuesta fisiológica de nuestro cuerpo ante las situaciones que se viven, pueden ser estímulos externos o internos; es la manera en como respondemos. El problema llega cuando nuestras respuestas a las circunstancias nos llegan a alterar nuestro funcionamiento tanto físico como mental”.
El estrés se está prolongando debido a las altas exigencias en los trabajos, colegios y el alto nivel de consumismo que se está viviendo en lasociedad. Pero también puede darse por estímulos internos. “Las personas comienzan a sentirse tristes y deprimidas; adoptan ciertos hábitos para calmar su estrés, algunos se comen las uñas, y aquí pueden inferirse algunos casos de jóvenes emos, con bulimia o incluso el famoso bullying”, añade Páez.
Con el tema del bullying, si a un joven, sus amigos lo comienzan a molestar por el acné, la persona comenzará a preocuparse y por ende a estresarse por su apariencia, lo cual causará más acné en el paciente, asegura Coronado.
Señales de alerta
Paez explica que muchos de sus pacientes habían adquirido el estrés como una forma de vivir, ya era un estado normal para ellos vivir bajo tanto estrés, “algunos pacientes llegan a la clínica después de sufrir las diversas consecuencias del estrés, lamentablemente las personas no se preocupan por la presión que viven y el ritmo de vida que llevan hasta que sufren las consecuencias. Muchos de los pacientes llegan porque no saben cómo relajarse, ya que vivir bajo estrés es lo más normal para ellos”.
Según la experta, lo primero que se debe hacer es una autoevaluación, preguntarse por qué se actúa de esa manera. “Luego enseñarles que la vida es bella y que es muy corta, así que hay que disfrutar cada momento que tenemos y que ellos controlan las situaciones, no las situaciones a ellos. Deben de desahogarse de alguna forma, practicar deporte, ir al gimnasio, tomar 15 minutos de su día para meditar, pensar, reflexionar o incluso únicamente hablar con alguien cercano de las cosas que les pasaron en el día. Son actividades muy sencillas pero que pueden ayudar a la personas a aprender a controlar su estrés o a disminuirlo”, añade Páez.
En un estudio efectuado por Coronado, se investigó sobre cómo el estrés llega a formar parte de la vida de las personas. “El problema básico que encontramos es que el paciente puede estar en un nivel de estrés muy alto y poder manejarlo, pero si el paciente decide tomar un descanso de sus labores, lo que sucede con este paciente es que somatiza en una etapa de descanso, no en etapa de estrés, mientras el paciente se encuentre sujeto bajo un estrés severo no pasa nada, el paciente se enferma en momentos de relajación”, apunta.
Nadie se salva
Actualmente los niños viven con estrés, ya que copian el ritmo de vida de sus padres, y en algunos casos son sus padres quienes les exigen a los infantes excelencia, o el mismo centro educativo. “Los menores ya no tienen tiempo para disfrutar de su niñez, hay niños que están inscritos en diversas actividades y cuando terminan llegan a la casa con tareas del colegio. ¿Qués lo que sucede? Cuando llegan a la adolescencia, tienden a ser jóvenes frustrados, con poco interés por la vida, o incluso llegan a amenazar su propia vida, así que primero hay que aconsejar a los padres sobre cómo influenciar a sus hijos, dando lo mejor de uno, pero siempre respetando sus límites”.
Coronado apunta que los niños y jóvenes son influenciados por sus padres cuando ellos ejercen cierta presión, ya sea por obtener un buen promedio o de adquirir cierto puesto de trabajo a cierta edad.
“La población está mal orientada sobre lo qué es realmente el estrés, así que primero que nada se debe de educar a las personas sobre lo qué es el estrés y pedir a las empresas que traten de no presionar a sus empleados y darles tiempo de recreación, puesto que el estrés puede afectar la calidad de vida de la persona, porque solo vive enfermándose todo el tiempo”, concluye Coronado.
Páez enfatiza: “Lo más importante aquí es el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismo, todos necesitamos tiempo para reflexionar o meditar, tiempo para recrearnos, tiempo con nuestra familia, positivismo ante toda situación y sobre todo una introspección. Evaluarme a mí mismo y buscar distintos métodos de desahogo, no dejarnos vencer por las situaciones, buscar siempre un apoyo en alguien más”.
Un día como cualquier otro ¿ó tal vez no?
Marta Coronado Argüello, una mujer de 49 años de edad, ama de casa, madre, esposa, hija. Llevaba una vida normal como cualquier otra mujer dedicada a las labores de su hogar. Pero un día como cualquier otro, su forma de vivir la vida iba a tomar otro giro.
Marta llevaba una vida muy común, para una ama de casa, levantarse, hacer desayunos, refacciones, llevar a los hijos al colegio, hacer el aseo, preparar almuerzo, revisar tareas, preparar cena y recibir al esposo después del trabajo.
Fue el 6 de Marzo del 2012, cuando ella iba con su esposo, quien habia tomado una semana de vacaciones, en camino al grupo de mujeres que asistía, cuando en el carro comenzaron los fuertes dolores de cabeza, los cuales no la dejaban tranquila desde hace una semana, llegó a su casa con su esposo y preparó todo lo que necesitaba para ir a su grupo, encendió el carro y se fue, lo último que recuerda, Marta, fue la puerta de la casa donde se reunían las mujeres.
Marta pasó 12 horas, aproximadamente, de no poder retener información nueva, pues había sufrido de un ACV, accidente cerebro vascular, lo cual se conoce comúnmente como un derrame cerebral, debido al estrés que estaba llevando.
A continuación, la narración completa
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